La estrategia del lienzo

la estrategia del lienzoLa estrategia del lienzo (The canvas strategy) es un texto publicado en 2008 por Ryan Holiday. Parado en la delgada línea que separa el discurso de autoayuda y autosuperación (de raigambre empresarial) y el tono cuasi religioso de las propuestas que creen poder «cambiar la vida» de quien la lea, este ensayo sugiere un modo de acercarse a personas que, en la escalera social de cada profesión, puedan resultar a simple vista inalcansables.


Cuando conseguí un trabajo como asistente en Hollywood, alguien me dijo que lo mejor que podía hacer como asistente era lograr que mi jefe se viera bien. Aunque como mensaje era bastante confuso, terminó siendo un consejo muy útil. Pero no hubiera escalado tan rápido si me hubiera dedicado, por ejemplo, a cambiar la forma en que la gente veía a mi jefe. Limpiemos el camino. Lo que esta persona tal vez haya querido decirme puede parecerse a esto: encontrá lienzos para que los demás pinten en él.

Si tienes mi edad (34), es probable que no sepas qué significa esto y que tampoco te entusiasme demasiado la idea de hacer algo «por otro». La mayoría de las personas que me contacta esperando que los contrate termina sonando espeluznante, muy descolgada o las dos cosas. Hay una manera fabulosa de no sonar así: dar un impulso adicional a quienes ya son buenos en algo y aprender de su trabajo potenciado.

Quizás no seas capaz de eso, quizás te sientas algo así como “un joven prodigio”. Lamentablemente, existe un pequeño sesgo psicológico conocido como “atribución de valor” que, en síntesis, significa que en general el contexto influye más que cualquier otra cosa sobre la manera en que vemos las cosas. Así que, incluso aunque seas un joven prodigio, estás jodido: te van a ver como un aprendiz o te van a ignorar por no tener lo que llaman «perspectiva» (algo que suele reclamársele a quienes defienden algo cn demasiada vehemencia). La solución es la misma: fingí humildad mientras armás un arsenal. Lo que nos lleva de vuelta a la estrategia: encontrá lienzos para que los demás pinten en él.

Los romanos tenían una palabra suelta para esto: anteambulo, alguien que despejaba el camino, yendo adelante de su patrón. Es un concepto diferente a “hacer que otras personas vean bien al jefe” (un enfoque que implica chupar culos y ceder reconocimiento). Se trata de identificar la dirección que alguien ya quería emprender (o estaba emprenddiendo) y ayudarlo, liberándolo para que se concentre en sus puntos fuertes. La estrategia del lienzo implica buscar activamente salidas para otras personas; incluso, cuando mostrarlas no es suficiente, mejorarlas.

3 claves:

1) Encontrá nuevas líneas de pensamiento para que otros las exploren. Buscá ángulos, contradicciones y analogías que puedan utilizar. Ejemplo: Estaba leyendo la biografía de XXX: creo que deberías mirarla, te podría ayudar con las imágenes.
2) Encontrá medios, personas, asociaciones y conexiones. Cruzá los cables para crear nuevas chispas. Ejemplo: Conozco a XXX, y creo que ustedes tendrían que tomarse un café. O: Che, ¿pensaste en conocer a XXX?
3) Encontrar ineficiencias, despilfarro y redundancias. Identificá fugas y parches para liberar recursos para nuevas áreas. Ejemplo: Ya no necesitas hacer ZZZ, tengo una idea para mejorar el proceso. Dejame probarla, así te sacás esto de encima y podés ocuparte de otras cosas.

En otras palabras, se trata de descubrir oportunidades para fomentar la creatividad de los demás, de encontrar salidas, colaboradores y/o eliminar distracciones que obstaculicen el progreso y el enfoque de los otros. Es una estrategia de poder gratificante e infinitamente escalable. Una de los pocas en que la edad no es limitante: es algo que podés hacer ahora, antes de tener un trabajo, antes de que te contraten, mientras hacés otra cosa. Tal vez, como yo, descubras que no hay ninguna razón para dejar de hacerlo, incluso una vez que te hayas recibido o estés dirigiendo tus propios proyectos.

Ya no necesitás preguntar cómo podrías ayudarme. Ni a mí ni a ninguna otra persona con la que quieras trabajar. Ahora tenés la estrategia del lienzo. Si la usás, te vas a dar cuenta de lo que la mayoría de las personas -por su propio ego- no puede notar: la persona que despeja el camino es la que determina su dirección. De la misma manera en que el lienzo determina la pintura.


Traducción: Leandro Diego